lunes 19 de octubre de 2009

Un gobierno honrado



Día cero. Hoy el Pueblo de San Luis ha recuperado el gobierno.

Septuagésimo tercer jueves, el último del reclamo.

Pudiera dedicar esta colaboración al mal ciudadano que anoche concluyó el encargo de Gobernador del Estado; al que redujo a cenizas nuestra vida institucional; al pillo de siete suelas que dejó las arcas públicas vacías y llenas de pagarés; al mal potosino que destruyó nuestra vida republicana; al que entregó a San Luis al crimen organizado, y propició la más negra de las épocas de terror, miseria e impunidad, al hueveado; pero eso será tema de tribunales, de juicios, de exigencia para que rinda cuentas, si es que los ciudadanos así lo demandan; lo que hoy importa es la inauguración del mandato del Gobernador Fernando Toranzo Fernández.

El inicio de un nuevo gobierno siempre ha sido un tanto traumático en nuestro país, y en San Luis Potosí no estamos a partir un piñón; somos difíciles, políticamente harto complicados.

El gobierno del doctor Toranzo inicia no sólo con una enorme carga financiera y en medio de una crisis económica mundial sin precedentes, lo que de suyo entraña la urgencia de una enorme creatividad para hacer mucho con poco; ello deviene en la necesidad de un requisito sin el cual este gobierno sólo transitará: honradez.

El gobierno del doctor Toranzo debe ser honrado de tal manera que resulte un paradigma; los ciudadanos debemos notarlo de inmediato.

El gobierno que hoy inicia también debe tener una opción claramente definida a favor de los pobres, de los que han sufrido durante todos estos años la soberbia del poder y han sido despojados hasta de la esperanza; los recursos, esfuerzos y sacrificios de este nuevo gobierno deben ir sin mayor dilación a asistir a los miles y miles de ciudadanos que están sin empleo, sin oportunidades y sin el más mínimo motivo para la alegría.

Toranzo tiene frente a sí la gigantesca labor de reincorporar al desarrollo a los campesinos, obreros, pueblos indígenas, estudiantes y amas de casa que han sido marginados y discriminados en estos años, los años de la derecha descarnada.

No hay tiempo, hay que actuar desde las primeras horas, porque San Luis vive una emergencia social de la que pocos tienen una idea completa.

También este nuevo gobierno debe responder cabalmente a los electores en una de las exigencias más rabiosamente pedidas: la honrada medianía de los servidores públicos.

Don Fernando Toranzo ha de reducir el gasto en la alta burocracia a niveles decorosos, acordes con un Estado pobre; sueldos y prestaciones acordes con una entidad necesitada hasta del último peso; es correcto desaparecer dependencias, o incorporar algunas a otras, pero también es ingente ir logrando acuerdos con los sindicatos de trabajadores del gobierno para reducir la plantilla laboral, haciendo eficientes y dedicados a los trabajadores que se queden; en suma, el gobierno debe costar mucho menos de lo que cuesta actualmente y debe hacer muchísimo más de lo que hasta ahora está haciendo.

Actualmente el gobierno tiene a sus funcionarios y empleados en la irrealidad, tanto que es una competencia desleal con la empresa privada en materia de salarios a secretarias, administrativos y demás empleados de oficina, pues nunca una empresa puede pagar esos sueldos y prestaciones, muchos menos sostener esos horarios y esa ineficacia.

La siguiente gran exigencia del Pueblo Potosino expresada en las urnas es la de contar con seguridad pública y acceso real a la Justicia.

Combatir la corrupción en las oficinas del Ministerio Público, en los cuarteles policiacos, en las cárceles y en los despachos de los funcionarios encargados de ello, es una tarea impostergable. La procuraduría debe convertirse en una fiscalía genuina, y muy pronto debemos elegir democráticamente al Fiscal.

El Estado Fallido que parece ser San Luis Potosí pasa por el hecho de una Justicia de mentiritas, por una persecución del delito de papel, cientos de hojas de papel para concluir nada; policías y funcionarios a los que les parece mucho más rentable pasarse del lado de los malos que servir a la sociedad.

No es cosa de sueldos, no es cosa de instalaciones lujosas, no es cosa de armamentos, es cosa de ética, de entrega patriótica y de dignidad profesional.

La inmediata reforma al Poder Judicial la exigen hasta los propios integrantes y empleados de ese Poder del Estado; y si bien no es fácil transformar un paquidermo en una gacela, la población no puede esperar más tiempo a que haya condiciones para que se haga Justicia; la necesidad de funcionarios judiciales decentes, capaces y trabajadores es tan urgente como la lluvia en la sequía.

En materia de ingresos tributarios está la clave para muchas de las grandes tareas que el doctor Toranzo debe acometer desde las primeras horas de este día; nuestras finanzas dependen de los ingresos por participaciones federales y el Gobierno Federal no parece dar pie con bola en ese tema; el doctor deberá aplicar tratamientos muy dolorosos en materia fiscal para contar con recursos que permitan que San Luis Potosí se levante de la postración e inicie el desarrollo humano que necesitamos.

Contar con el apoyo popular es crucial; con una eficaz interlocución con todos los grupos sociales, políticos y económicos, pero desde el poder, con la certeza de que el que manda es el poder electo democráticamente, y que los grupos sociales opinan y se les toma en cuenta, pero no deben soñar con presionar al margen del orden constitucional.

No debemos descartar que el Gobernador Toranzo inicie una agresiva política fiscal, quizás un IVA estatal, quizás un moderado aumento de las tasas de gravamen, y desde luego una ampliación sin precedente de la base contribuyente.

Los empresarios exigen que se cancele el Impuesto a la Nómina, los poseedores de vehículos que no haya tenencia, otros que baje el predial; esos impuestos lamentablemente deben seguir, la tregua debería ser momentánea.

Es tanto lo que hay que hacer, que una cosa es indispensable: la participación de la mayor cantidad de ciudadanos, tirando, caminando, en la misma dirección; imagino que San Luis acaba de librar una guerra devastadora, y que inicia la reconstrucción, creo que esa debe ser la filosofía de trabajo a partir de hoy.

Ingenuidades

Cuando han sido escritas esas líneas no sabía de la integración del gabinete que acompañará al doctor Toranzo en el inicio de su gobierno; pero estoy cierto que hará lo mejor que pueda para que sea funcional, honrado, patriótico, humano y desprendido. Cuentan todos en el gobierno con el bono democrático, con el voto de confianza ciudadano; Todos confiamos en que en este gobierno no se traicionará a la ciudadanía. ¡Que Dios les bendiga!

miércoles 30 de septiembre de 2009

¡Mi reino por un huevo!



¡En 7 siete días se restaura la República!

En el Septuagésimo segundo jueves, a la familia de Alma Elena Villagomez Ortega.


En las cinco pasadas ocasiones me permití dedicar por entero una colaboración sabatina en Pulso a mi opinión sobre el denominado “Informe de Gobierno” del lamentablemente todavía Titular del Poder Ejecutivo del Estado; así, hube de referirme a lo mucho que importa ese anacrónico ritual, y mejor escribí de cacahuates, cominos, sorbetes, churros, sombrillas, pitos, y por supuesto, del bledo.

Durante todo este tiempo lo que Su Alteza, antes Serenísima e Inmarcesible, luego Acobardadísima, más tarde Mortificadísima, y ahora con recién estrenada calidad de Hueveadísima, ha “informado” es banal e irrelevante para la vida cotidiana de los potosinos.

Fuera de revivir una ceremonia del más puro corte príista antiguo, que ni siquiera los propios príistas usan ya, y gastar carretadas de dinero en comilonas y espectáculos insulsos, el dicho “informe” no tiene significado alguno, y la verdad es que carece también de importancia.

Así que si este año debiera haber una opinión sobre el informe de Marcelo Santos, y lo que nos importa a los ciudadanos decentes, lo que nos vale, sería cosa de hacer todo un tratado sobre la madre, y mejor me ocupo de ello en una ocasión que sea feliz y no sórdida.

Más importante es lo hecho por dos ciudadanos orgullosamente potosinos y soledenses, la señora doña Zuly Reynosa López, y el señor licenciado don Isaac Ramos López.

Primero Isaac, y luego Zuly, asestaron sendos huevazos a la, hasta ese momento, egregia figura de Marcelo Santos.

El ególatra; el orgulloso; el impecable; el soberbio; el vanidoso; el altivo; el pagado de sí mismo; el arrogante; el engreido; el altanero; el jactansioso; el endiosado; el fatuo; el pedante; el Gobernador Enloquecido; el Enajenado Tenedor de Libros que se creyó monarca; el Jinete de las Huastecas; el Prieto Macizo de la Unicrer; el Centro del Universo, Casateniente de San Miguelito, sucumbió en un instante… de un huevazo.

Isaac Ramos López, hijo de la gran luchadora social, dirigente del Movimiento Democrático de Soledad, doña Carmen Hernández, se le adelantó apenas a ella, y lanzó el pollito en ciernes con semejante tino y fuerza que dio en el brazo del Nuevo Alazán Tostado, el fino material que protege a la clara y a la yema se rompió con un silbido, derramando sus efluvios sobre la Magna Persona.

Muchas cosas ocurrieron en ese preciso instante, y tuvieron lugar en un soplo: Isaac haciendo blanco, la sonrisa de anuncio de dentífrico que se borró abruptamente de la morena faz, el cascarón crujiendo, la clara untándose en la fina combinación de lana y seda manufacturada por Canali, la yema reventando apoteósica, y luego de las exclamaciones incrédulas de la corte de aplaudidores, de los lamebotas, de los ujieres, de los perros de guardia, la ira brotó incontenible en el rostro santista, no enrojeció dada su coloración broncínea, sino que se puso púrpura.

Las miradas se cruzaron, la de Isaac, limpia, feliz, orgullosa, representativa del Pueblo; la de Santos, lóbrega, llena de furia, humillada, decadente.

Y entonces, pasado ese instante compilatorio que he referido, el tiempo que se había detenido para Santos corrió más veloz que nunca; todo un sexenio, más bien, toda una vida de trepar y trepar a costa de traicionar amigos y socios, de usar personas, de fingir sumisión, y de “esfuerzo” en tapar porquerías fiscales de tirios y troyanos, pasaron ante sus ojos, como una película cinematográfica a alta velocidad.

Supo Santos que ese lanzamiento de Isaac Ramos no sólo había roto el obús calcáreo gérmen de vida ovípara, sino que había desecho sus más caros anhelos vitales, entre ellos el de pasar a la historia como un ser excepcional y bienhechor; supo de súbito, con gran pesar, que si acaso será recordado, lo será como el Hueveado.

Doblada su alma del dolor, se mantuvo ecuánime en la Más Alta Tribuna del Estado, al tiempo que esparcía, como Grenouille, un intenso aroma por todo el recinto parlamentario, mientras rendía protesta la nueva legislatura.

Acabado, disminuido, salió a enfrentar el aire fresco al término de la ceremonia, y luego vino el otro, el podrido, el que no sólo lo recibió él, sino que gustoso lo compartió con el Galán de Película de Bajo Presupuesto; era una mujer valerosa, empoderada, audaz, haíta, decidida, la que le asestó el segundo huevazo que alcanzó a salpicar su rostro, y sepultó en definitiva sus ínfulas imperiales. Zuly reivindicó a los no escuchados, a los desdeñados, a los asaltados por las maquinaciones enloquecidas de Santos; Zuly habló sin palabras, en una magistral acción, exacta, puntual y claramente determinada.

Zuly la que resarce, la que restaura, la que regresa el Poder a su legítimo origen; Zuly la que le retira a Santos las honras inmerecidas, más bien usurpadas, y lo reduce a cazuela para omelette; ¡Oh señora Zuly, la reverencían generaciones enteras de ciudadanos!

Luego el odorífero gobernante dio rienda suelta a su ira, mandó a sus lacayos a reprender violentamente a la señora Zuly, y a cazar a Isaac; a ella la golpearon los sicarios de Carvajal, a él lo arrastraron entre varios; los hicieron presos, los llevaron a las mazmorras del reino; quisieron hacerlos responsables hasta de la extinción de los dinosaurios, pero fue una cadena la que los puso en libertad, una cadena de acero que ciñó a su cintura y sujetó a la reja del Congreso la siempre admirada y entrañable Carmen Hernández.

Ambos están libres ahora, y doña Carmen en reposo de una reciente intervención quirúrgica, afección que no la detuvo para demandar encadenada la libertad de esos dos ciudadanos dignos de admiración.

Si alguien derrocó a Su Majestad, a Su Alteza Serenísima, al Inmarcesible, fueron Isaac y Zuly, le cambiaron el reino por dos huevos, y de verdad… ¡Qué huevos! ¡Qué huevotes!


Ingenuidades

Como lo hice en mayo de 2008, invito a mis conciudadanos a estar este jueves en la Plaza de Armas de nuestra recuperada ciudad capital, para cerrar una protesta sufrida, cansada, larguísima, frustrante, esencialmente infructuosa, llena de orgullo, y por eso destinada a concluir. No iré más, pues Santos se habrá ido por caducidad y no por digno; pero sobre todo porque llega un gobierno electo por el Pueblo, a quien le depositamos en resguardo nuestra esperanza de que estaremos seguros, a salvo, y en paz, y de que se hará Justicia. Puesto de pie, contento, saludo y aplaudo la inauguración del mandato del doctor Fernando Toranzo Fernández.

sábado 19 de septiembre de 2009

Sin odio, pero sin olvido



En 14 catorce días termina la pesadilla, ¡ya está a punto de amanecer!

En el Septuagésimo primer jueves, a mis padres y hermanos, gracias.

Los dos grandes sentimientos humanos, el amor y el odio, han sido los protagonistas de la historia de nuestro tiempo; motores indispensables del quehacer todos los días; muchas decisiones las tomamos por puro sentimiento, y pocas, poquísimas, razonadamente.

¿Es válido el odio cívico? No, es inadmisible; es un “lujo” que no puede darse una comunidad organizada, civilizada y esperanzada.

Porque el odio es una suerte de aversión, de repugnancia incontrolable que se siente; y un grupo humano no se puede permitir sentir asco por algo o alguien, ya que todos somos uno.

¿Entonces la sociedad debe dejar pasar los agravios? No, tampoco es aceptable el abandono, porque deviene en mal ejemplo, y en repetición de los actos y hechos gravosos.

¿Qué debe entonces hacer la comunidad frente a la mala administración? y ¿Qué frente a los abusos del poder?; ¿Cómo proceder ante el descarado y vil proceder de los malos gobernantes, sus socios, amigos, amantes y familiares?

La primera reacción es la de no permitir el abuso, no premiar la incompetencia y sancionar severamente la falta de vergüenza de quienes estaban obligados a la moderación y la rectitud.

Esa reacción se torna en coraje, un coraje que se ve acrecentado por la impotencia, y que puede concluir en ira por el proceder infame delictivo y apátrida de gobernates y su cohorte de aplaudidores, ya que mientras pasa el tiempo más puede darse cuenta de que lo que se pensaba que era un abuso es mucho más grave, y los excesos, que parecían mera vanidad, están en niveles patológicos.

No puede pedírsele a un ciudadano elegido para el gobierno que no sienta coraje, que no exprese su rabia frente a los latrocinios de una pandilla.

No podemos informar a la sociedad en su conjunto de la interminable cadena de crímenes cometidos en perjuicio de miles de personas, y esperar que esa sociedad no exija el ejercicio de la venganza pública.

Para las víctimas de corrupción gubernamental, que es todo el Pueblo; para las víctimas de ejercicio indebido de funciones públicas; para las víctimas de delitos en contra del adecuado desarrollo de la Justicia; para las víctimas de peculado y abandono de los deberes mínimos de cuidado, creáme, no existe argumento de mesura que quepa; esas víctimas claman por la decidida acción del Estado, por el desagravio, por la recuperación del patrimonio robado o malversado, por el castigo ejemplar a quienes resultaron beneficiados con todas esas maquinaciones.

No es propio de estadistas la revancha; no es correcto mirar al pasado dirán los beneficiarios del sistema de impunidad.

No debemos abrigar odios dirán los cristianos más creyentes.

No debemos fomentar la ira del Pueblo dirán los mesurados profesionales, esos que parecen tener atole en las venas, y primero engañados, asaltados y vejados que ponerse en mal con algún sector de la nobleza.

No debe haber espacio para la revancha per se.

Estoy de acuerdo; no debe la sociedad increpar a su gobierno para que reaccione con odio, ni tampoco facilitar la escalada de violencia emocional que supone la animadversión. Ciertamente no es civilizado el revanchismo.

Así, si la comunidad agraviada clama por ser resarcida, y el Buen Gobierno estima necesaria la prudencia, lo correcto, lo admisible, lo necesario y lo que se impone es proceder sin odios, pero con una absoluta claridad de no olvidar lo ocurrido, para evitar que suceda nuevamente.

Lo mínimo es la persecución de quienes obraron con dolo, y la pública amonestación a quienes fueron cobardes y traidores a la voluntad del Pueblo; en todo caso es ingente recuperar lo robado y devolverlo a quienes son sus legítimos derechohabientes.

Resturar la República no es una tarea fácil, y no hacerlo sí lo es; el primero de los caminos es largo, empinado y poco dado a otorgar fama a quien lo recorre de principio a fin, y el segundo sendero es una amplia avenida de complicidades y gatopardismo.

No debemos sentir asco o repugnancia hacia los Criminales de Estado, ellos son producto de nuestro propio abandono como ciudadanos; debemos castigarlos, debemos sancionarlos y poner de ejemplo su vergonzosa actuación a las nuevas generaciones, para que nunca más permitamos que secuestren nuestras libertades y destruyan nuestro valor.

En ese orden de ideas, es en casa donde se lava la ropa sucia; es en casa donde un padre responsable amonesta y recrimina a los integrantes que dañaron las cosas comunes; sin dolencias excesivas por castigar a alguno de nuestros hermanos que tomó lo que no le corresponde, o que lesionó injustamente a los demás.

En el gobierno que termina, el de Marcelo Santos, hay muchos personajes que debieran estar atentos a ser recriminados por el Pueblo; en cada área surgirá uno de esos o peores, pero ellos no son sino los responsables directos y materiales, el responsable legal, moral y último es el propio Santos, sobre él deben caer, con todo su peso, las reclamaciones que correspondan.

Nosotros, el Pueblo, debemos pedir prudencia, mesura, cristiano perdón del próximo Gobernador Constitucional del Estado, para que reprima el coraje que está sintiendo ante las expresiones de las vilezas que va descubriendo conforme le entregan la administración.

Que el doctor, como hasta ahora, proceda sin odio, pero sin olvido.


Ingenuidades

Este lunes termina la peor legislatura de los diputados locales que haya existido en todos los tiempos: ignorantes, comodinos, flojos, voraces, enredosos, complotistas, irresponsables, viles y cínicos; se van sin gloria alguna, no permitamos que se vayan sin pena.. despidámoslos debidamente en el salón de plenos del Congreso del Estado, en la Plaza de Armas; en punto de las 11 de la mañana habrá un grupo de ciudadanos que han decidido hacerles sentir nuestro desdén, ojalá tenga Usted tiempo de acudir.

miércoles 9 de septiembre de 2009

¿Responder a los políticos o a la gente?


Ya sólo faltan 21 veintiún días… ¡casi una eternidad!

En el Septuagésimo jueves, a mis compañeros de Plaza, mi aplauso.

Está dispuesto en la Constitución Política del Estado que “.El ejercicio del Poder Ejecutivo se deposita en un solo individuo que se denomina Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de San Luis Potosí…”, pero es la propia Ley Fundamental la que le ordena auxiliarse de las dependencias y entidades previstas en la Ley Orgánica de la Administración Pública.

Sin ulterior interpretación el ciudadano que ejerza el cargo de Gobernador es el responsable directo, unipersonal, aunque auxiliado, e inexcusable de las decisiones ejecutivas en nuestro sistema legal de gobierno.

Comparte unas pocas atribuciones con el Congreso del Estado, entre ellas el nombramiento de algunos auxiliares del Poder Ejecutivo, como el Procurador de Justicia y el Secretario de Seguridad Pública; queda entendido que los puede cesar sin necesidad del Congreso que los ratificó; de modo tal que a pesar de ello, sigue siendo directa, unipersonal e inexcusable la responsabilidad del ciudadano electo para el cargo de Primer Mandatario de la entidad.

Hube de hacer esta cita de nuestra Carta Fundamental, para dar pie a responder a la pregunta que sirve de título a esta colaboración para Pulso.

Hasta ahora han sido muchos los que no han podido resistir la tentación de opinar sobre “los perfiles” de quienes habrán de integrar al equipo auxiliar del próximo Gobernador Constitucional del Estado, el doctor Fernando Toranzo Fernández. Se han ido de la boca toda clase de líderes, reales y ficticios; representantes, genuinos u oficiosos, de “diversos sectores” de la comunidad potosina; jerarcas religiosos (por cierto legalmente impedidos para emitir semejantes opiniones, pero ellos de todos modos lo hacen), de toda suerte de confesiones; personajes de ayer y hoy; incluso algunos que esgrimen, la mayoría de las veces sin razón, ser muy cercanos al próximo Gobernador Constitucional del Estado.

Se pronuncian los voceros del éter para que sean “caras nuevas”, pero al mismo tiempo que no nos invadan legiones extranjeras, o de potosinos renegados que se fueron a buscar fortuna a otro lado y ahora regresan.

También se le exige al entrante Titular del Poder Ejecutivo del Estado que sus colaboradores tengan “experiencia”, pero al mismo tiempo que no sean funcionarios cuyo paso por otras administraciones los condene a priori como nefastos.

Hay quienes demandan que los nuevos funcionarios del gabinete sean ciudadanos o ciudadanas con vinculación al sector social, político o productivo que tratarán en sus carteras, pero que bajo ninguna circunstancia estén ligados a los grupos tradicionales de poder en la entidad y que se han dedicado a mangonear en sus respectivos nichos.

Se ruega porque el Gobernador Toranzo se haga acompañar por personas de su confianza, por tanto muy parecidos al propio galeno en su condición de ciudadanos de bien y afables, pero que no sean “pelusa”, sino que tengan un alto nivel, no sea la de malas y repita un gabinete de “empleadillos” como el que tuvo Su Alteza Mortificadísima.

Algunos audaces opinadores prácticamente se describen a sí mismos, y en la descripción se ponen a las órdenes del Nuevo Orden, como si en el pasado cercano no hubieren aplaudido abierta y sumisamente a Marcelo Santos.

Todos, sin embargo, coinciden en que los nombramientos son responsabilidad y prerrogativa del Gobernador Electo, pero que ya “le apure”, porque este periodo de incertidumbre está matando las expectativas de los electores.

Deben ser muchos los motivos, muchas las razones y argumentaciones que estará oyendo en estos días el doctor Toranzo; también es casi seguro que tiene enfrente una montaña de carpetas con los currículum vítae de propios y extraños, algunos sencillos y humildes, otros llenos de adornos, unos falsos, y los más, abultados descaradamente para hacerse pasar por la mente brillante que hoy requiere la Patria Chica.

Hay todo un mercado negro de las cartas en las que personajes de toda naturaleza y prestigio se sirven “recomendar” a los diletantes; los genuinos no las requieren, pero de cualquier forma se ven rete bonitos esos documentos escritos en rimbombante prosa; la primera preocupación que puede asaltar a quien dejó su Hoja de Vida en manos de un asistente y no en las propias del responsable Ejecutivo del Estado, es si la leerá; seguramente lo hará, aún de soslayo, pero lo hará, a veces resulta muy divertido.

Sin embargo, lo que quizás debe ser muy molesto, muy mortificante, y muy complicado de sortear, aún para un Gobernador Electo, es la insistencia de los políticos profesionales, los líderes formales (los reales no andan pidiendo prebendas) de diversas organizaciones, tales como los sectores del partido al que pertenece el doctor Toranzo; debe ser terrible estar oyendo que un líder nacional de equis organización o confederación, se siente con derecho de pedir “posiciones” en un cuerpo auxiliar de gobierno.

Porque además esos políticos profesionales (viven de la política) se han vuelto descarados, y lo mismo piden un espacio para que la “organización esté presente en el gobierno”, que un sueldo para un “compañero” que ya tiene varios años en la “fría banca”.

Y no se quedan ahí, creen tener poder o representación popular como para que sean atendidos sin dilación, y sin gestos de mal humor; esa clase política perniciosa es el rescoldo del viejo régimen, y la peor síntesis de los gobiernos priístas de antaño y los panistas que fueron recién echados del poder público.

La gente, los ciudadanos, piden cosas más bien simples: soluciones económicas reales y duraderas para la vida diaria; seguridad, paz y convivencia armónica; educación de calidad; impuestos no bajos ni altos, sino honradamente administrados y justamente recaudados; servidores públicos decentes, pagados con modestia, y genuinamente entregados.

La mejor respuesta para los políticos pedigones, soberbios y manipuladores, es exactamente la misma que para los que sólo quieren una ubre de la cual vivir pegados: que el próximo Gobernador Constitucional del Estado anuncie los sueldos y horarios que tendrán, muchas rémoras saldrán corriendo; pero cuando haga público que deberán rendir cuentas de su trabajo, de sus resultados, y que serán medidos, créame, serán contados los que sigan en la fila.


Ingenuidades

Le recomiendo ampliamente una serie de libros La Costumbre del Poder, el autor es Luis Mario Cayetano Spota Saavedra Ruotti Castañares, puede no sonarle conocido a los más jóvenes, pero les gustará, es más conocido como Luis Spota; en particular la novela Palabras Mayores, muchos que están tensos la gozarán muchísimo, y les ayudará a entender el significado de estos días.

lunes 31 de agosto de 2009

Casquillos percutidos



Ya sólo faltan 29 veintinueve días… soporte el hedor.

En el Sexagésimo noveno jueves, a mis amigos, por aguantar.

Siempre me ha parecido risible cuando una persona de escasas luces pretende hacerse pasar por alguien enterado, docto o experto; quizás por eso me doy risa.

Cuando el Presidente Calderón inició la guerra en contra de los narcotraficantes como una manera de legitimarse, y que después los tuvo que enfrentar de verdad, pues le rascó las barbas al tigre, se inició el fenómeno de un cambio del lenguaje en los políticos.

Así como en su oportunidad Luis Echeverría impuso la sonoridad de expresiones como “los emisarios del pasado”; José López Portillo y Pachecho abusó de palabras como “congruencia” para sonar culto, y hasta escribió sobre Quetzalcoátl; Miguel de la Madrid Hurtado hubo de saciarnos con la Renovación Moral de la Sociedad; Carlos Salinas de Gortari y su palabrita “solidaridad” a la que pervirtió terriblemente; Ernesto Zedillo Ponce de León fue mucho más simple, pues sólo nos dejó para la posteridad conceptos como “globalifóbicos” o el de “malosos”; Vicente Fox Quesada sí nutrió el libro nacional de chistes con tantas tonterías como decía, y ahora con el actual Presidente, puras expresiones de policías y delincuentes.

Así, se nos volvió cotidiano oír de “levantones”, “sicarios”, “brazo armado”, “fuerzas federales”, “líneas de investigación”, “impunidad”, “pozoleros”, “vigías”, y un largo etecétera.

Las expresiones y palabras que tienen que ver con los asuntos de armas se convirtieron en el Padre Nuestro de muchos, sea por dolor, terror o burla.

Este es el último caso del ya exigüe Marcelo Santos, Su Alteza Mortificadísima; varón entrado en años que vive su tercer aire con singular alegría y pasión, y cuya fuerza para el desdén por las cosas importantes terminó por restarle todo interés como figura pública; es el caso que usó mal una palabra, para el desconocida, pero que en algún lado oyó, dijo “casquillos repercutidos” en lugar de referirse a casquillos percutidos, y cualquier parecido con Elba Esther es mera coincidencia.

La anécdota, el error, sería irrelevante, pues nunca ha usado un lenguaje apropiado, siempre ha sacado el cobre cuando habla, sino porque lo que pretendía era trivializar un hecho muy grave, un delito y un exceso cometido por uno de sus cómplices.

Bien sabe Usted que durante estos días tiene lugar la Feria Nacional Potosina, un evento que da para más, pero que se niega a salir de la clasificación de borrachera, de evento para embriagarse y oportunidad para saciar apetitos; y que para los funcionarios de este gobierno ha sido ocasión para el lucimiento, para sentirse importantes, para obtener un lustre con los dineros y demás recursos públicos, y nunca para que demuestren su trabajo.

Pero deje de lado la ocasión en que el todavía Gobernador Marcelo Santos trastabilló al bailar y casi cae sobre una señorita animadora de un restaurante; también no se ocupe de la ocasión en que tuvo una afección a su salud la Primera Dama, eso aparte de irrelevante no pasó a mayores: Su Alteza Mortificadísima no cayó al suelo, fue sujetado antes por su equipo de ayudantía, y la señora Anaya fue debidamente atendida por los equipos de primeros auxilios.

La vergüenza, el descrédito, el abuso, el caradura, la demostración de ser de baja escala social la protagonizó el pachuquito sin un quinto, Cesáreo Ramón Martín Carvajal Guajardo.

Este galancete de película de bajo presupuesto a quien, en varias averiguaciones previas abiertas en el estado de Morelos, se señala como secuestrador, narcomenudista y traficante de influencias, y que resulta señalado igualmente como personaje ligado a Sergio Estrada Cajigal, ex Gobernador de esta entidad, éste enlazado sentilmentalmente con Nadia Esparragoza, la hija del Azul, líder del Cartel de Juárez, ello en una indagatoria federal que integró el ya fallecido don José Luis Santiago Vasconcelos.

Este oscuro personaje es toda una fichita, pues ahora también parece que por conducto de su mujer resultó beneficiado con una guardería subrogada del IMSS, y que por lo mismo se ha metido a empresario no sólo de la seguridad con su ya conocida empresa de servicios de protección, sino que ahora hasta un centro de entrenamiento y relajación tiene muy cerca de un par de cafeterías de franquicia en las Lomas, al poniente de esta ciudad.

Pues el tipo de marras, por lucirse, por hacerse el importante, por gozar de la borrachera del poder sin obligaciones que le concedió la insania de nuestro Gobernador Santos, comió, departió, o por lo menos conchabó a un partiquino, hijo de uno de los cantantes de ranchero más importantes de México; el histrión de mérito, se hizo “enseñar” a ejecutar algunas “técnicas de combate”; es decir que al punto pandotes Carvajal y el coplero oriundo de la Perla Tapatía, asociados de sus amigas, amiguitas, amigos y amiguitos, usaron de las instalaciones de la Policía Federal en nuestra ciudad, usaron de las armas de nuestras fuerzas del orden, y se dedicaron felizmente a disparar, a jugar al tiro al blanco.

Hay una clara violación a las leyes por parte de todos los participantes en ese ejercicio de prepotencia y deshonra para nuestras corporaciones de seguridad: El sospechoso de ser servidumbre del narcotráfico, el tal Carvajal, abusó abierta y francamente de su puesto en el Gobierno de Marcelo Santos para impresionar a su ocasional amigo “artista”; y el referido bardo moderno permitió que para divertirlo se humillara a toda una institución y se deshonrara al Pueblo de San Luis Potosí, del que venía a servirse y a cobrar para que asistieran a su espectáculo musical en el Palenque.

¿Por qué el pachuquito sin un quinto, Cesáreo Ramón Martín Carvajal Guajardo, abusa diariamente de su poder, y se pavonea de ello?

¿Por qué un personaje público como ese cantor que al que me he referido, se siente a gusto con que alguien, para divertirlo, abuse del poder?

La respuesta es simplísima: porque pueden; porque están seguros que no obstante ser eso público y escandaloso, no recibirán castigo alguno; por la impunidad pues.

Ingenuidades

¿Es mi imaginación o, en estos últimos días del nefasto gobierno estatal que termina, se han desatado todos los cínicos, todos los oportunistas, todos los voraces?

150 años de lucha liberal



Faltan 36 treinta y seis días para jalar de la cadena.

En el Sexagésimo octavo jueves, ¡El Aguila Juarista, regrésenla!

Cuando me referido en este espacio a alguno de mis más admirados seres humanos en el planeta, he usado la palabra clairvoyant para definirlos; pudieran mis admirados personajes ser muy distintos entre ellos, pero en esencia son casi idénticos, pues comparten el común denominador de haber sacudido las estructuras de su tiempo, y cambiado al mundo para siempre.

La primera vez que oí de un clairvoyant fue en labios del periodista don Juan José Rodríguez, pues ese adjetivo le fue aplicado a Napoleón cuando se refirieron a su máxima virtud política, según citó; más tarde conocí el significado completo de esa palabra francesa: no es clarividente como pudiera traducirse con simpleza, sino que es la cualidad que tiene una persona de ver las cosas con claridad.

Ver claro hoy es una virtud tan escasa que los hombres y mujeres que la poseen son dignos de la admiración pública, y afortunadamente viven entre nosotros, tales son los liberales; pues su capacidad para que los problemas de una sociedad sean sintetizados hasta llegar a la médula, y luego proponer una solución integral que les ponga fin, está hoy día ausente de las decisiones de muchos gobiernos mexicanos, justo porque se trata de gobiernos sectarios, conservadores, oscurantistas, y en muchos casos, encabezados por verdaderos ignorantes, es decir la antítesis de nuestros admirados visores del futuro.

En nuestro país fueron los ciudadanos, hombre y mujeres, de sólida formación intelectual, quienes iniciaron el movimiento liberal que a la postre fundaría la República, haría realidad el Estado Laico, y lograría el reconocimiento de los Derechos Fundamentales del Hombre y del Ciudadano que preconizara la Revolución Francesa; ellos fueron los autores del mínimo derecho de equidad entre las personas, sin prejuicios, sin taras, sin sangronadas.

Creyentes de la existencia de Dios, no se detienen en las formalidades cada día más caducas, más anacrónicas; respetan sin embargo a todos, bajo la premisa de que lo que importa es la joya y no el estuche.

Esos ciudadanos, hombres y mujeres, de todas partes del país se reúnen desde ayer en nuestra ciudad capital del Estado, convocados por Avanzada Liberal Democrática, la agrupación política que a nivel nacional preside don Manuel Jiménez Guzmán, y en San Luis Potosí dirige don Juan Carlos Machinena Morales.

Avanzada Liberal Democrática es la organización política de personas de las más diversas militancias partidistas, pero que logra aglutinar al pensamiento de estos modernos “clarividentes”; y lo que han venido a “ver” a San Luis, y que le estarán revelando al país, son las modernas formas de entender y aplicar la vida democrática, el ejercicio correcto de la libertad con la más alta responsabilidad, el verdadero patriotismo, la puntual defensa de los intereses nacionales, la salvaguarda de nuestra seguridad, y la preservación de las instituciones protectoras de la República.

No es casualidad que los liberales de México hayan escogido nuestra ciudad para reunirse y discutir de temas de trascendencia humanitaria, pues justo en el año en que se cumplen 150 de sus públicas luchas por la implantación de los valores humanos desprejuiciados, nuestra Capital ha dado muestras de su inequívoco regreso a la vida republicana, y un abierto desprecio a las formas y maneras monárquicas de la derecha hipócrita.

Los liberales regresan con su Convención Nacional a San Luis Potosí tan pronto los potosinos hemos devuelto a San Luis a la normalidad democrática; en cuanto hemos reaccionado los potosinos de nuestro marasmo, los ojos de todo el país y de otras partes del continente americano, voltean a nuestra Patria Chica, respiran aliviados y reanudan el penoso pero indispensable recorrido hacia la restauración del México de los Fundadores de la República.

Porque San Luis Potosí es el crisol de todos los tiempos, de todos los pensamientos, y de todas las propuestas; tradicionalmente ha sido el hogar el que se crían los más avanzados y eficaces sistemas de convivencia política.

Por eso el Presidente Juárez invistió a nuestra ciudad como Capital de la República, y ahora en que hemos rectificado el camino y dado vuelta hacia el respeto de todas las libertades, San Luis Potosí es el admirado ejemplo de un pueblo indómito, orgulloso de su contenido histórico, y fuente inagotable que se brinda a toda la Nación.

Fue en San Luis Potosí en donde vieron la luz las estrategias de los clubes liberales para terminar con la dictadura “científica” en que enrredaron al General Díaz los aduladores de la derecha.

Fue en las celdas de la Penitenciaría del Estado en las que nació el Plan de San Luis, y se concibió la primera revolución social del siglo pasado encabezada por el Presidente Madero.

En el Palacio de Gobierno, hoy día maculado por los abusos de Su Alteza Mortificadísima, despachó los asuntos del Gobierno el licenciado Benito Pablo Juárez García y negó el perdón que se suplicaba para los hacedores de la monarquía invasora.

San Luis Potosí está en el centro de todas las rutas de la Independencia cuyo bicentenario estaremos conmemorando en todo el continente el año entrante.

Es el San Luis de la Patria, el que dentro de unos días recuperará el Pueblo Potosino para todo México.

Enhorabuena a todos estos distinguidos visitantes, que con su sola estancia han honrado ya a nuestra ciudad, y con sus reflexiones y debates, así como con sus conclusiones, habrán de ilustrar al Pueblo de México en los meses y años por venir.

Ingenuidades

Grande el espaldarazo de los liberales de todo México al Gobernador Electo de San Luis Potosí, y a la Alcaldesa Electa de la Capital; la segunda estará en los trabajos y llevará la voz que cierre este paradigmático encuentro de políticos, pensadores, luchadores sociales y sobre todo, patriotas mexicanos.

viernes 21 de agosto de 2009

Ladrones.


Faltan 43 cuarenta y tres días para tirar los despojos del Derruido.

En el Sexagésimo séptimo jueves, ¡Devuelvan el Aguila del Palacio!

Sin meterse en las cuestiones que plantea la ciencia del derecho, y para ser razonablemente justos con quienes no poseen tal superior conocimiento, dejemos en la generalidad popular la definición de ladrón, porque en el ánimo de la mayoría ese delincuente comulga con los defraudadores, con los abusivos, con los ventajosos, con los rateros de poca monta, con los hambreadores, y desde luego, con los políticos panista de la Era Dorada del Imperio, los protegidos de Su Alteza Mortificadísima; por favor no confundir con los verdaderos panistas.

Y gracejadas de lado, el momento que vivimos los potosinos no puede ser más grave, y más peligroso; el tejido social, de suyo débil en una comunidad pobre, ahora está en el límite de un riesgo sin precedentes: el de la quiebra.

En nuestro medio los gobiernos no quiebran; el Estado se recicla, se refunda en cada sexenio, y se pierde la memoria con el paso del tiempo, pero eso no había ocurrido en la Democracia, sino en la velada dictatura que le precedió.

¿Qué terrible y sombrio devenir nos espera ahora que nos damos cuenta que con la sola aternancia no se consigue reparar el daño patrimonial causado por gobernantes deshonestos?

La correcta administración de la cosa pública es una cosa muy ruda, una tarea muy ingrata, y muchas veces ni siquiera entrega un reconocimiento justo; el dispendio, el hurto, el abuso, la indebida disposición de los haberes de todos, y el lucimiento con los activos ajenos es una tentación de la que muy pocos gobernantes o representantes populares han escapado en nuestro país.

Si Porfirio Díaz Mori, el general del 2 de abril, el héroe indígena equiparable a Juárez, no hubiera sucumbido a la vanidad, creáme que en este momento no tendríamos altura más elevada que la del Popocatépetl, ni mármol más blanco que la espuma del mar, para erigirle una estatua de admiración popular, pero no, el General se convirtió en un dictador sordo, enloquecido y malo.

Si el Presidente Díaz Ordaz no hubiera sacado el gorila que todos los latinoamericanos llevamos dentro, su mandato hubiera terminado por consolidar el desarrollo nacional en medio de una estabilidad a prueba de todo, y con gran honor y fiesta merced los Juegos Olímpicos, pero no, se convirtió en asesino de estudiantes y su nombre está inscrito en la historia con sangre de soldados patriotas y activistas mártires.

Si Carlos Salinas de Gortari no hubiera sido Presidente a fuerzas, sino el primero en convocar a un referéndum revocatorio tras los hechos infaustos de las elecciones de 1988, estoy seguro que hubiera pasado a la historia como un gran estadista americano, garante de la paz, transformador de la República, y el ingeniero Cárdenas no hubiera sido más que Presidente, pero no, decidió convertirse en la síntesis de todo lo odioso para un mexicano, y vivir como paria, como apestado por el resto de su vida.

Si tan solo Vicente Fox Quesada no nos hubiera salido idiota; si no se hubiera dejado entoloachar por la señora de Bribiesca, pero no, no pudo con el peso de su propio destino y sucumbió pasando a la historia como un bueno para nada, un pobre tonto, incapaz y hablador.

Si en las elecciones de hace tres años no hubiera habido un fraude, si la Nación tuviera mecanismos para evitar los excesos del poder, las simulaciones, las injusticias, seguramente no tendríamos esta guerra en contra del crimen organizado, pero no, nuestro endeble régimen, nuestras debilitadas instituciones democráticas y la inexistencia de mecanismos que sirvan de contrapeso al poder nos dañan y nos inhabilitan cada día más.

Si mi abuela viviera y tuviera ruedas, seguramente yo no gastaría en gasolina, porque traería un carro deslizador más poderoso que las avalanchas.

Pero este es el mundo real, ese mundo en el que el tiempo no se detiene, ni tampoco se regresa, la conjugación en imperfecto y subjuntivo del demoledor haber; este no es un mundo de ilusiones, ni tienen cabida los ilusos.

Tenemos políticos ambiciosos, ladrones, abusivos, defraudadores, ventajosos y cínicos, pero como los policías a que me refería la semana pasada en este mismo espacio, tenemos los políticos que mejor nos representan, los que mejor reflejan nuestra idea nacional de hacer política.

Las raterías descaradas, la abierta impunidad en que se mueven los políticos, sus amigos, sus cómplices, sus amantes, sus familiares, sus opositores complacientes, es exactamente proporcional a nuestro abandono, a nuestra abulia, a nuestra preocupación por salir en paz y a salvo sólo nosotros mismos.

En tiempos de una ciudadanía egoísta, el Estado falla, la sociedad se corrompe y se destruye el tramado que nos sostiene como familia.

He escrito durante ya casi seis años en esta casa editora, que me ha dado espacio para letras libres, no exentas de pasión, pero nunca con intenciones malsanas.

He recibido muchas críticas, del doble de duras que las mías, y siempre injustas; me han dicho de todo, y también me han perseguido; sin embargo los embates del poder no hacen mella, lo que duele es el que muchos de mis estimados lectores, vecinos, amigos y hasta familiares, me han tildado de loco, de amargado, de protagónico, de ávido de reflectores, y nada más lejano de la verdad.

Ahora, los sucesos de las últimas semanas, tras las elecciones, cuando ya todo mundo pudo ver con absoluta claridad que el Emperador está desnudo, debiera sentirme feliz, lleno de dicha por la reinvindicación de mis argumentos y críticas, pero no es así; San Luis Potosí sufre por no habernos equivocado los críticos de este régimen.

Debemos renunciar a la venganza, para dar paso a la reinstauración de un régimen justo, un Estado de leyes, y una sociedad informada, nunca más con los ojos cerrados y la voluntad cansada.

Ingenuidades

Se fragua un cuasi golpe de estado vía la actitud irresponsable y voraz de los políticos derrotados en la elección pasada; pretenden extorsionar a los nuevos gobiernos; les quedan dos caminos: irse todos, amnistiados de hecho; o enfrentar al Poder Popular. Cruce apuestas, y vele armas, por si el enfrentamiento viene.

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